Gestión del Riesgo de Desastres: La Importancia de Desarrollar Ciudades Resilientes

Por Gabriela De Cicco Fuente: AWID 02/05/2014

Resiliencia urbana y gestión del Riesgo de Desastres
Una ciudad resiliente es aquella que ante la amenaza de un fenómeno natural o de eventos originados por el hombre, tiene la capacidad de resistir, adaptarse y recuperarse eficientemente de los efectos causados por dicho fenómeno. La resiliencia urbana está en estrecha relación con “los conceptos dinámicos de desarrollo y de crecimiento urbano”.

Para lograr ciudades resilientes debe existir un trabajo de gestión del Riesgo de Desastres interdisciplinario, que articule a los distintos niveles gubernamentales y a las agrupaciones de la sociedad civil, sobre todo aquellas comprometidas con este tema y los relacionados con el desarrollo sostenible y el cambio climático. Como explica Joaquín Toro,  especialista en gestión de riesgo, ésta le permite a las comunidades conocer las pérdidas probables a las que están expuestas, y con esta información poder planificar de manera adecuada, y tomar las medidas que ayuden a reducir el riesgo, y poder responder de manera efectiva para evitar que si los riesgos terminen transformándose en desastres.

“Como las mujeres siempre están en medio de cualquier evento natural y son las primeras en dar respuesta y las que organizan a las comunidades, es muy importante que las mujeres se empoderen y conozcan las políticas sobre la gestión de riesgo”, afirma Ana Lucy Bengochea.  La activista hondureña formó parte del encuentro que en 2013 reunió[3]en Cantarranas, Honduras, a intendentes y representantes de tres ciudades de la Red de “Ciudades resilientes de América Central”. Las/os representantes de esa ciudad junto con la de Livingston (Guatemala), y Wiwilí (Nicaragua), intercambiaron experiencias sobre su trabajo en reducción de riesgos, y de allí salió el compromiso contenido en la "Metodología de Cantarranas."

Marcos de Acción Global
La urbanización rápida, sin planificación, y la destrucción de ecosistemas locales han contribuido para que en los últimos años el riesgo de desastres se haya incrementado en áreas urbanas. Esto sumado a los efectos producidos por el cambio climático, y la falta de voluntad política de muchos Estados para comenzar a combatirlo, ha ayudado a acrecentar la vulnerabilidad de muchas regiones del planeta.

Sin embargo, los Estados miembros de las Naciones Unidas cuentan desde 2005  con el “Marco de Acción de Hyogo (MAH) 2005-2015: Aumento de la resiliencia de las naciones y las comunidades ante los desastres (MAH)”. Este es el primer marco global que plantea la necesidad de trabajo interdisciplinario entre Estados,  organizaciones regionales e internacionales, la sociedad civil, representantes del ámbito académico, y sector privado. También “promueve la descentralización de la autoridad y de los recursos para impulsar la reducción del riesgo de desastres a nivel local”.

En 2010 la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR por sus siglas en inglés) lanzó la Campaña Mundial “Desarrollando Ciudades Resilientes: ¡Mi ciudad se está Preparando!” 2010-2015. Y en ella se incorporan las prioridades del MAH y se crean los “Diez aspectos esenciales para lograr ciudades resilientes”[6]. Estos puntos clave le proporcionan a los gobiernos locales y activistas comunitarias/os una guía general para encarar la reducción del riesgo de desastres, la identificación de áreas estratégicas de intervención y acciones clave en cada paso. 

Metodología de Cantarranas. Una respuesta desde Centroamérica
La Metodología de Cantarranas (MdC) es un documento base para la práctica de construcción de Resiliencia que busca establecer vínculos de cooperación entre las ciudades de Cantarranas, Livingston y Wiwilí, que ya participan en la Campaña de Ciudades Resilientes. Quienes participaron del encuentro en Cantarranas junto con Bengochea, crearon una estrategia de intervención que tiene diferentes fases de trabajo basadas en cuatro (3, 4, 9 y 10), de los “10 Esenciales” de la Campaña Mundial.

Bengochea explica que durante la primera fase se busca preparar una evaluación de riesgos como base para los planes y las decisiones sobre el desarrollo urbano, y garantizar que esta información esté disponible para su discusión con los grupos involucrados. En la siguiente fase se buscará, que se invierta en y se mantenga una infraestructura que ayude a reducir el riesgo, como por ejemplo drenajes para evitar inundaciones o puentes. Existe el compromiso de instalar sistemas de alerta temprana y realizar simulacros periódicos para poder preparar a las y los habitantes de las ciudades. El acuerdo en la MdC  busca asegurar que las necesidades de las poblaciones afectadas se coloquen el centro de la reconstrucción, y que se provea apoyo a las personas y organizaciones de la comunidad para diseñar e implementar respuestas.

“Todo esto lo compartimos en talleres desde las bases comunitarias”, explica Bengochea, “abordando temas como Resiliencia Comunitaria, Reducción del Riesgo de desastre;  divulgando el Marco de Acción de Hyogo,  y la de Ciudades Resilientes. En Honduras, por ejemplo, buscamos mapear Vulnerabilidad, Amenaza y Riesgo utilizando conocimiento técnico del uso de tecnologías,  y así planear la ubicación de albergues en coordinación con la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO)”.

La  Metodología aspira a servir de herramienta para poder incidir sobre comités de desarrollo local, patronatos, y mujeres empoderadas como emprendedoras. Bengochea explica que buscan “poder transversalizar la resiliencia comunitaria, el trabajo de reducción de riesgo ante desastres y adaptación al cambio climático en todos los procesos de planificación territorial y crear un instrumento de política pública en el marco de la ley Visión de País y Plan Nación (SEPLAN)”.

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