No hay desarrollo sostenible si el agua no es sostenible

Fuente: UNISDR

Declaración de Margareta Wahlström, Representante Especial del Secretario General para la Reducción del Riesgo de Desastres en el Día Mundial del Agua 2013

Hoy en día, si tiene la suerte de que salga agua del grifo mientras se afeita, al cepillarse los dientes o lavar los platos, tal vez tome un momento para reflexionar sobre lo que es la vida para los mil millones de personas en este planeta que no pueden dar el acceso al agua por sentado: nuestros compañeros humanos que no tienen acceso al agua y/o quienes tienen acceso al agua potable. Luego considere aquellos que gastan unas 200 millones de horas cada día recogiendo agua a nivel mundial -por lo general las mujeres y las niñas- dejándolos/as sin tiempo para desarrollar o actualizar su valioso potencial humano.


Al enfocarnos en el tema del agua hoy en el Día Mundial del Agua, es quizás oportuno recordar que no puede haber desarrollo sostenible sin agua sostenible. El agua es una de las dos esencias de la vida.

Vivimos en un mundo donde el agua potable es cada vez más escasa. La crisis mundial del agua crece porque la demanda está aumentando mientras que la oferta está disminuyendo. Más contaminantes en fuentes de agua dulce, el agotamiento de agua "fósil" de los antiguos acuíferos subterráneos, y los cambios de las precipitaciones provocadas por el cambio climático, así como la tala de bosques significa que hay menos agua dulce para satisfacer las crecientes necesidades. La creciente demanda significa menos para los/as pobres y los vulnerables.


Estas realidades nos obligan a mirar fuertemente la gestión del agua a nivel nacional, local e individual. Tenemos que tratar el agua como el elemento precioso que es y evitar el despilfarro. Hoy más que nunca es esencial para todos nosotros pensar en la cantidad de agua que necesitamos para el uso diario. La crisis del agua es la que se encuentra en el centro de nuestra existencia y la del planeta que habitamos.


La gestión del agua es fundamental para la reducción del riesgo de desastres. Y mientras que perpetúa la vida, el agua también puede dañar y destruir las comunidades, con sus inundaciones y su ausencia durante las sequías. Por tanto, es fundamental comprender y gestionar eficientemente este elemento multifacético, para conservarlo y conservar nuestra forma de vida, y también para disminuir sus impactos negativos en la sociedad, mediante la reducción de los riesgos que puede presentar a la humanidad.

 

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