Cómo enfrentó México al huracán Patricia

El Presidente de México, Sr. Enrique Peña Nieto (derecha) con la Jefa de la UNDRR, Sra. Margareta Wahlström, durante la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Protección Civil en la Ciudad de México en setiembre. (Fotografía: UNDRR)

Por Denis McClean

GINEBRA, 2 de noviembre de 2015 – Hace diez días, se publicaron noticias sobre “el huracán más fuerte que jamás se haya registrado en el hemisferio occidental”, el cual estaba a punto de azotar el litoral del Pacífico mexicano.

En un lapso de 24 horas, el huracán Patricia intensificó su fuerza y pasó de tormenta tropical a un sistema que produjo vientos sostenidos de 200 mph (320 kph). Cuando tocó tierra la noche del viernes 23 de octubre, los vientos eran de 165 mph (265 kph), lo cual ocasionó el temor de que surgiera una situación de destrucción y muerte similar a la que se produjo cuando el tifón Haiyan azotó Filipinas en noviembre de 2013, el cual cobró la vida de más de 6.000 personas.

Los medios de comunicación citaron a Bill Patzert, un climatólogo del laboratorio de propulsión a chorro de la NASA, quien afirmó que el fenómeno de El Niño  es “el combustible de alto octanaje para los huracanes”, ya que ha “acumulado un enorme volumen de agua caliente en el Pacífico oriental”.

Cientos de personas fallecieron cuando en octubre de 1997 el huracán Paulina, que azotó la costa del Pacífico mexicano, provocó intensas inundaciones y avalanchas de lodo durante el último evento de gran magnitud de El Niño.

Patricia todavía era un huracán de categoría 2 y se situaba a 835 kilómetros de distancia, cuando el Comité Nacional de Emergencias comenzó sus labores a partir del 22 de octubre. Se emitieron alertas en Nayarit, Jalisco y Colima, en el Pacífico central.

Asimismo, se activaron los planes de contingencia y se utilizaron mapas de riesgo para demarcar las áreas que posiblemente resultarían más perjudicadas. Se puso en alerta a todo el personal de salud y de los hospitales, y se movilizó a miles de miembros del personal de emergencia.

El 23 de octubre se cerraron todas las escuelas y se abrieron los albergues establecidos. Las autoridades evacuaron a 6.250 personas en Puerto Vallarta, Manzanillo y San Blas. También, un total de 15.000 turistas de Puerto Vallarta y fueron transferidos a zonas de seguridad en Guadalajara.

El Presidente de México, Enrique Peña Nieto, publicó un mensaje por la red Twitter unas horas  antes de que el huracán Patricia tocara tierra y afirmó que "ningún huracán de esta magnitud ha impactado el Pacífico mexicano".

Las estaciones radiales y de televisión advirtieron a las personas acerca de la tormenta y en el transcurso del día el mandatario emitió mensajes por radio y televisión para alertar a la población para que tomara las medidas de precaución necesarias y acatara las órdenes de evacuación.

Un vídeo que se distribuyó ampliamente en el que apareció el Sr. Roberto Ramírez, Presidente de la Comisión Nacional del Agua, informó al publico que posiblemente el huracán Patricia sería más fuerte que algunos de los huracanes más destructivos experimentados en México en los últimos años, incluido el huracán Gilbert en 1988, y el huracán Wilma en 2005, los cuales ocasionaron estragos en Monterrey y Cancún, respectivamente.

El huracán Patricia se debilitó rápidamente y pasó a ser una tormenta tropical que cayó en la zona montañosa de la Sierra Madre. Aunque en gran medida el huracán no pasó por ningún centro urbano, México ha recibido elogios de diversos expertos en gestión de desastres por la eficacia y la claridad de sus alertas tempranas, la decisión de tomar medidas rápidamente para las evacuaciones y la coordinación eficiente entre el gobierno federal y las autoridades estatales.

El mes pasado, durante su participación en diversas actividades para conmemorar el trigésimo aniversario del terremoto del 19 de setiembre de 1985 —que cobró la vida de más de 4.000 personas y produjo pérdidas calculadas en $4.000 millones— la Jefa de la UNDRR, Margareta Wahlström, elogió a México por el compromiso adquirido con la reducción de las pérdidas que ocasionan los desastres.

Al pronunciar unas palabras durante la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Protección Civil, la Sra. Wahlström afirmó que desde el terremoto de 1985, México ha surgido como líder en el campo de la reducción del riesgo de desastres, especialmente a través de la creación del Sistema Nacional de Protección Civil, la elaboración de un atlas nacional de riesgos, el establecimiento de un programa para escuelas y hospitales seguros, inversiones en la reducción del riesgo, una Ley General de Protección Civil, sistemas de alertas tempranas e iniciativas de cooperación entre el sector privado y la sociedad civil en el ámbito comunitario.

Con la creación del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) en 1986, se mejoró en gran medida la gestión del riesgo de desastres y en 2013 este fue el tema de la primera revisión del país emprendida por el Foro de Alto Nivel sobre Riesgos, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Este estudio reveló que si bien los eventos extremos continúan interrumpiendo las actividades económicas, ahora los mismos generan relativamente pocas víctimas humanas. Esto es un indicio del progreso que ha logrado México y se reflejan tanto los avances tecnológicos, tales como sofisticados sistemas de alerta temprana y modernos códigos de construcción, como el hecho de que se está compartiendo ampliamente una cultura de seguridad.

El estudio de la OCDE también reveló que el uso inapropiado de la tierra y la planificación urbana inadecuada contribuyen en gran medida a la vulnerabilidad de la población y la economía de México frente a las amenazas naturales.

El lunes pasado, el Presidente Peña Nieto manifestó lo siguiente: "Yo creo que en buena medida que el tener un saldo blanco ante el impacto de este huracán se debe en mucho a la fe del pueblo de México, a tener fe en sí mismo y al haberse unido todos para convocar esta fuerza, que en mucho evitó este desastre".

La evaluación de los daños reveló que no hubo ninguna víctima mortal, 614.461 personas resultaron afectadas y hubo daños en 217.947 viviendas, 1.879 escuelas, 602 supermercados, 1 aeropuerto, 60 gasolineras, 342 hoteles y 153 bancos.


 

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