El fenómeno de El Niño azota fuertemente a las Américas

Anomalías de las temperaturas anuales promedio en el ámbito mundial (con relación al período 1961-1990), con base en un promedio de tres conjuntos de datos sobre temperaturas mundiales (HadCRUT.4.4.0.0, GISTEMP y NOAAGlobalTemp) entre 1950 y 2014. El promedio del año 2015 se base en datos entre enero y octubre. Las barras del gráfico aparecen coloreadas según las condiciones meteorológicas en el año que se clasificó como de El Niño (color rojo), de La Niña (color azul) o neutro con respecto al fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS )(color gris). Nota: hay ciertos rangos de incertidumbre que no se muestran, pero son alrededor de un 0,1°C (Crédito: Organización Meteorológica Mundial —OMM).

Por: UNDRR

CIUDAD DE PANAMÁ, 27 de noviembre de 2015 – Las Américas están pagando un alto precio a medida que se continúa fortaleciendo uno de los peores episodios de El Niño que se han registrado. Esta semana, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) manifestó una “preocupación considerable” en torno al impacto de El Niño en la cuenca amazónica, en el contexto del cambio climático a largo plazo.


En un año en el que también se espera que se declare como el más caliente registrado hasta la fecha, en la región occidental de Norteamérica y en grandes áreas de Suramérica se ha registrado un calentamiento considerable. Este año, el Pacífico tropical, que es donde el fenómeno de El Niño cobra vida, ha sido más cálido que el promedio, superando más de  un 1°C adicional en  la mayor parte central y oriental del Pacífico ecuatorial, lo cual es congruente con las características de un fuerte episodio de El Niño.

Al respecto, la OMM señaló lo siguiente: “Las estaciones atípicamente prolongadas, intensas y calientes en la cuenca amazónica, tanto en 2014 como en 2015, de las que todavía no se puede declarar con plena confianza que forman parte de una tendencia a largo plazo, representan una preocupación considerable en el contexto de posibles ‘puntos críticos’ en el sistema climático, según los ha identificado el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático”.

Este año, extensas áreas de Centroamérica y del Caribe han registrado precipitaciones por debajo del promedio. La sequía en Brasil se desplazó hacia el norte desde las zonas del sur y del este. Aun así, las fuertes lluvias y las inundaciones perjudicaron diversas partes de la región, incluso en Argentina, Perú y Guatemala.

En octubre, hasta un total de 500 personas perdieron la vida cuando lluvias torrenciales originaron aludes de barro en Santa Catarina Pínula, ubicada en la periferia de la capital guatemalteca. Más de 100 viviendas quedaron enterradas bajo rocas, tierra y árboles.  Aunque se habían emitido advertencias para que no se construyera en la zona, éstas fueron ignoradas.

Entre las zonas que han experimentado grandes precipitaciones durante este año, se incluyen las áreas del sur de los Estados Unidos, México y Bolivia, al igual que el sur de Brasil. En Chile, las lluvias que se experimentaron en marzo anterior causaron inundaciones y aludes de barro. En agosto, las intensas lluvias que cayeron en la provincia de Buenos Aires, Argentina, rompieron varios récords de precipitaciones mensuales y diarias durante ese mes.

México experimentó la estación más húmeda que se haya registrado desde 1941. Asimismo, este fue el mes de mayo más húmedo que se haya registrado en la zona continental de los Estados Unidos  y en términos generales el más húmedo en los 121 años que se han mantenido registros.

En Perú y Ecuador, donde se originó el término de El Niño –cuando antes de la navidad de 1950, diversos pescadores de la región se percataron por primera vez que la temperatura de la superficie del océano era más cálida de lo normal— fueron los primeros países en tomar acciones para abordar el fenómeno.

El gobierno nacional de Perú declaró un estado de emergencia en 14 de los departamentos/ regiones del país y reservó un presupuesto de $1.000 millones de dólares estadounidenses para preparar a dos millones de personas que presentan un grado de vulnerabilidad particular frente a los aludes de barro y las inundaciones. Según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), los gobiernos regionales de Perú ya han invertido más de $52 millones de dólares estadounidenses en el campo de la resiliencia  y también han asignado el 6 por ciento de sus presupuestos totales a proyectos dirigidos a mitigar los efectos de El Niño.

Perú y su economía se muestran particularmente vulnerables frente al fenómeno de El Niño. El evento meteorológico de 1997-1998 ocasionó inundaciones y aludes de barro que resultaron ser mortales. El gobierno calculó que en esa ocasión los daños a la infraestructura  sumaron unos $3.500 millones de dólares estadounidenses, lo cual equivale aproximadamente al 4,5 por ciento de su PIB.

En Ecuador aún no se ha declarado un estado de emergencia, pero ya se han tomado varias medidas para abordar el evento mediante la elaboración de mapas de áreas vulnerables a inundaciones, la evaluación de los pronósticos cada dos semanas y el establecimiento de varios programas para prestar asistencia al vulnerable sector agrícola.

Por su parte, Colombia ha establecido un comité en el país, encabezado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), y se encuentra aplicando tanto un plan nacional como distintos planes sectoriales de contingencia. El país también ha asignado un presupuesto específico en este campo.

Esteban Urquizu, gobernador del departamento boliviano de Chuquisaca, declaró un estado de emergencia después de las fuertes lluvias y granizadas que produjo El Niño. Las lluvias, las granizadas, las sequías, las heladas y las inundaciones también han ocasionado daños en los departamentos de Cochabamba y Potosí. Según lo afirmó el alcalde Rolando Torrico, en la provincia de Araní, Cochabamba, al menos 250 familias han resultado afectadas por las tormentas de granizo.

En Potosí, Fernando Elías, director del Departamento de Gestión del Riesgo, informó que hubo 398 familias perjudicadas debido a las sequías en la región norte. También hubo 14 comunidades afectadas por las tormentas de granizo. La zona perjudicada abarca 27 hectáreas y las pérdidas debido a las heladas y el granizo ascienden a un 63 por ciento.

El fenómeno meteorológico actual de El Niño es uno de los más virulentos desde 1950 y, según lo advierte la OMM, se fortalecerá aún más para fines de este año, con lo cual ocasionará inundaciones y sequías, dependiendo de la región donde se produzca el fenómeno.

Bolivia también ha adoptado un plan nacional de emergencia y ha asignado $6,5 millones de dólares estadounidenses a diversos planes de contingencia. Ahora, se está solicitando a los gobiernos subnacionales y municipales que elaboren sus propios planes de contingencia.

Si bien la mayoría de los países está invirtiendo en medidas para reducir el riesgo de desastres, algunos han sido menos proactivos en la previsión del impacto.

Recientemente, el programa noticioso de la red televisiva Globo “Bom Dia Brasil”  destacó que en lo que va de este año, el país ha invertido un 45 por ciento menos en medidas para reducir el riesgo de desastres en comparación con 2014, en el cual se invirtió menos que en 2013.

 

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Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres

 

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