El reto de los pequeños Estados insulares en desarrollo: Barbados, Mauricio, Samoa y otras iniciativas

La ACS/AECen el Gran Caribe

Asociación de Estados Caribeños (ACS-AEC) Crédito fotográfico: ACS-AEC

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Fuente: ACS-AEC.


PUERTO ESPAÑA, República de Trinidad y Tobago, 13 de agosto de 2015 –La Oficina del Alto Representante de las Naciones Unidas para los Países Menos Adelantados, los Países en Desarrollo sin Litoral y los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo define a estos últimos (PEID, o bien SIDS, por sus siglas en inglés) como  “un grupo distinto de países en desarrollo que enfrentan vulnerabilidades sociales, económicas y ambientales específicas”. Estos países se encuentran en todo el mundo, tanto en el Caribe, como en los océanos Pacífico, Atlántico e Índico, el Mediterráneo y el Mar de China Meridional.

Además de las dificultades en común que enfrentan los países en desarrollo, los PEID experimentan una serie de retos adicionales, por lo cual es necesario que reciban asistencia especial de la comunidad internacional. Estos retos se destacaron en el Programa de Acción de Barbados de 1994 (BPOA, por sus siglas en inglés) y en la Estrategia de Mauricio para la Ejecución Ulterior (MSI, por sus siglas en inglés) de 2005.  Ambos documentos señalaron que las dificultades que enfrentan los PEID en la búsqueda del desarrollo sostenible son particularmente severas y complejas.

En setiembre de 2014 se reafirmó el reconocimiento de estos problemas cuando los Estados miembros de las Naciones Unidas adoptaron oficialmente las Modalidades de Acción Acelerada para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, conocidas como la Trayectoria de Samoa.

Los retos que enfrentan los PEID son variados, pero todos estos desafíos se confabulan para obstaculizar sus procesos de desarrollo. Por lo general, esos Estados no cuentan con una amplia base de recursos disponibles y por consiguiente no se benefician de las ventajas en términos de costos que esto podría generar. Aunado a los pequeños mercados domésticos, los PEID experimentan dificultades en la obtención de ingresos a partir de la globalización y la liberación del comercio,  y dependen enormemente de mercados externos y remotos con oportunidades limitadas para el sector privado.

Los costos para ofrecer energía, infraestructura, transporte y comunicaciones son grandes, y junto con los altos índices de densidad de población se origina una mayor presión en los mercados que ya son muy limitados. Por lo general, estos países en desarrollo dependen en gran medida del turismo y los servicios. Sin embargo, como consecuencia de su bajo grado de resiliencia y de su ubicación, estos Estados también resultan muy perjudicados por los desastres debido a las frecuentes amenazas naturales que enfrentan.

Durante la Cumbre de la Tierra (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo), celebrada en Brasil en 1992, la comunidad internacional abordó por primera vez las características y vulnerabilidades singulares que enfrentan los PEID. El caso de estos Estados fue uno de los aspectos centrales de la Agenda 21, un plan de acción no vinculante y de ejecución voluntaria que surgió de la Cumbre de la Tierra y que se comprometió a abordar los problemas relativos al desarrollo sostenible en los PEID.

Este plan supuso la adopción de varios métodos para permitir que los PEID funcionaran y enfrentaran de forma eficaz los cambios ambientales, mitigaran los efectos y redujeran las amenazas impuestas a sus recursos marinos  y costeros. Posterior a la Agenda 21, en 1994 se introdujo el Programa de Acción de Barbados, en un esfuerzo por ofrecer más ayuda y apoyo a los PEID. De forma similar, el objetivo principal de este programa fue mejorar la implementación del desarrollo sostenible. El documento destacó los retos que surgieron al buscar traducir la Agenda 21 en estrategias y procedimientos precisos en el ámbito nacional, regional e internacional, y enumeró 15 áreas prioritarias para la toma de acciones específicas.

Al reconocer su urgencia, en 1999, la Asamblea General de la ONU escogió otras áreas más: el cambio climático, ya que un aumento en el nivel del mar podría sumergir a los PEID de poca altura; los desastres relacionados con amenazas naturales y variabilidad climática, con énfasis en una mejor preparación y recuperación; los recursos de agua dulce, para evitar la escasez hídrica a medida que aumenta la demanda de agua;los recursos costeros y marinos, a fin de promover la protección de los ecosistemas costeros y los arrecifes de coral; energía para desarrollar fuentes solares y renovables para disminuir el grado de dependencia en petróleo importado; y finalmente el turismo, centrándose en la gestión del crecimiento de la industria turística y la protección del medio ambiente y la integridad cultural.

La Estrategia de Mauricio para la Ejecución Ulterior complemento el Programa de Acción de Barbados, pues reconoció la serie de retos singulares en los PEID y propuso más acciones para lograr el desarrollo sostenible de estos Estados. La Estrategia de Mauricio hizo énfasis en la ubicación de los PEID dentro de las regiones más vulnerables del mundo en cuanto a los desastres, junto con su impacto cada vez mayor. Este documento también hizo un llamado al establecimiento de un sistema global de alerta temprana que abarque diversas amenazas tales como tsunamis, marejadas y ciclones, y destacó el hecho de que ya se están observando algunos efectos adversos del cambio climático.

Asimismo, la Estrategia de Mauricio reconoció la importancia del comercio internacional para aumentar la resiliencia y lograr el desarrollo sostenible en los PEID, y estableció la necesidad de que las instituciones internacionales, incluidas las de índole financiera, presten más atención a las desventajas estructurales de los PEID. La Estrategia abarcó otros asuntos del comercio y señaló que “como consecuencia de su reducida superficie y sus vulnerabilidades y desventajasestructurales persistentes, la mayor parte de los Estados insulares en desarrollose enfrenta a dificultades propias para integrarse en la economía mundial”.

Más recientemente, en setiembre de 2014, se adoptaron las Modalidades de Acción Acelerada para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, conocidas también como la Trayectoria de Samoa. Tal como sucedió con la adopción de los documentos anteriores, la Estrategia reconoce la necesidad de prestar apoyo y de invertir en los PEID, a fin de que esos Estados puedan lograr el desarrollo sostenible. Algo que distingue un poco a la Trayectoria de Samoa del Programa de Acción de Barbados y de la Estrategia de Mauricio es la idea de invertir en la educación y la capacitación de la población de los PEID. El propósito de esta idea fue establecer “sociedades y economías resilientes… con empleo pleno y productivo, protección social y creación de trabajos decentes para todos”, al igual que ofrecer “acceso pleno e igualitario a una educación de calidad atodos los niveles”. Este último aspecto es un ingrediente vital para lograr el desarrollo sostenible.

La promoción de la educación para el desarrollo sostenible es especialmente fundamental para los PEID que se encuentran amenazados directamente por el cambio climático, ya que esto logrará “facultar a las comunidades para que tomen decisiones informadas para una forma de vida sostenible arraigada en la ciencia y en el conocimiento tradicional”. Finalmente, la Trayectoria de Samoa respalda esfuerzos para “promover y preservar la diversidad cultural y el diálogo intercultural, lo cual ofrece un mecanismo para la cohesión social y por consiguiente es esencial para establecer las bases para abordar los retos del desarrollo social”.

Muchos PEID han reconocido la necesidad de adoptar la sostenibilidad a través de sus propios procesos internos. No obstante, sin ayuda externa de la comunidad internacional,  no se efectuarán los cambios necesarios con suficiente rapidez. Después de la adopción de la Trayectoria de Samoa, 2015 se está transformando rápidamente en un año clave para los procesos globales que revisten importancia para los PEID. Está surgiendo una convergencia a lo largo de una amplia variedad de actividades, ya que en este año la comunidad internacional deliberó el marco para la reducción del riesgo de desastres después de 2015, lo cual culminó con la adopción del Marco de Sendai, al igual que nuevos acuerdos previstos en la agenda de desarrollo posterior a 2015, en la cual los Objetivos de Desarrollo Sostenible sustituirán a los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

También se espera la instauración de nuevos arreglos sobre la forma en que se financiará el desarrollo y aún quedan expectativas en torno a un nuevo acuerdo internacional sobre el cambio climático. Debido a su impacto transcendental, estos acontecimientos son fundamentales, especialmente cuando se observan desde la perspectiva de un pequeño Estado insular en desarrollo. A pesar del consenso global, todavía quedan algunos retos muy serios, tanto para los PEID como para el futuro previsible, los cuales seguirán formando parte de un caso especial para el desarrollo sostenible. Sin embargo, a la luz del consenso global y un ávido compromiso con el avance del desarrollo sostenible en estos países, sin duda alguna se vislumbra una serie de cambios positivos en el futuro cercano.


George Nicholson
es Director de Transporte y Reducción del Riesgo de Desastres y Anastasia Ramjages Asistente de Investigaciones de Transporte y Reducción del Riesgo de Desastres de la Asociación de Estados Caribeños. Cualquier comentario deberá enviarse a feedback@acs-aec.org

 

 

 

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