Enriquecedores Relatos sobre la Resiliencia

Fuente: Anthony Drummond

Ginebra, 22 de mayo  El día de hoy, diversas voces comunitarias de todo el mundo instaron a los profesionales en el campo de la gestión de desastres y de la adaptación del cambio climático a tener más en cuenta el conocimiento y la experiencia indígena en torno al aumento de la resiliencia comunitaria para resistir las amenazas naturales.

En tanto reconocieron los avances científicos y técnicos en la adaptación al cambio climático y la gestión de desastres, los participantes de esta sesión plenaria de la Plataforma Global sobre la resiliencia comunitaria hicieron un llamado a observar más de cerca los cambios en la naturaleza, a fin de ayudar a abordar estos asuntos.

Alex Byarugaba, congresista ugandés, afirmó que los profesionales en el campo de la adaptación al cambio climático y del riesgo de desastres deben recurrir al conocimiento ancestral de los ancianos de las comunidades, los cuales reconocen las señales reveladoras de la naturaleza, tales como los movimientos migratorios repentinos de las aves.
El Sr. Byarugaba recordó que los desastres generan un impacto desproporcionado en los grupos más vulnerables de la población, tales como las mujeres y los niños. Asimismo, explicó que “las comunidades deben desempeñar un papel central en la planificación y la aplicación del riesgo de desastres, ya que saben mejor que nadie cuál es la situación local. La resiliencia comunitaria debe desarrollarse de forma ascendente”.

Por su parte, Ann Akwango, directora de programas de la Red de Desarrollo de Asociaciones Voluntarias Indígenas, con sede en Uganda, señaló que tanto en este país como en África “tenemos un dicho que reza ‘Nosotros somos porque yo soy’, el cual impulsa a las comunidades a trabajar juntas por el bien común”. Igualmente explicó que las poblaciones locales en Uganda enfrentan diariamente pequeños desastres que muy pocas veces se comunican pero que ocasionan grandes daños en las vidas y los medios de sustento de estas poblaciones. Finalmente añadió que se debe “escuchar más de cerca” a las voces comunitarias e incluirlas en el proceso de formulación del MAH2.

Haydee Rodríguez, presidenta de una cooperativa de agricultoras en Nicaragua, detalló la forma en que su grupo ayuda a sus miembros a aumentar su grado de resiliencia para preservar sus cultivos y medios de sustento. Rodríguez describió la forma en que libró una larga lucha para hacer partícipes a las autoridades nacionales en la prestación de apoyo a un proceso de resiliencia que se lanzó en el ámbito local.

Jiuta Korovulavula, oficial de un programa regional sobre desastres de la Fundación de los Pueblos del Pacífico Sur Internacional, con sede en Fiyi, describió la forma en que esta agrupación ha combinado conocimiento especializado y recursos para ejecutar programas para la reducción de desastres con unas 300 comunidades de base en el Pacífico Sur. Korovulavula también destacó el hecho de que nadie falleció durante el ciclón más reciente que azotó Fiyi, lo cual evidencia que la aplicación de la reducción de desastres en el ámbito comunitario está funcionando en su país. Sin embargo, lamentó el impacto adverso que origina la elevación del nivel del mar en las poblaciones de la región.

Por otra parte, Jacqueline Araya Montero, coordinadora del comité comunal de emergencias de Puerto Viejo, participó en la promoción de los sistemas rurales de agua en Sarapiquí, Costa Rica, y afirmó que diversos sistemas eficaces de alerta temprana han logrado llegar hasta las comunidades más aisladas, con lo cual se han salvado vidas y medios de sustento. Asimismo, señaló que se ha desarrollado una “cultura de rápida intervención” a todo nivel.

En este sentido, Godavari Dange, directora de la Federación Sakhi de India, explicó la forma en que han trabajado para desarrollar el liderazgo y el empoderamiento de las mujeres, a fin de que las comunidades aumenten su resiliencia ante el cambio climático. En especial, destacó el éxito en la organización de proyectos agrícolas colectivos que permitieron que una cantidad de mujeres pobres obtuvieran el control de pequeñas parcelas y tienen voz en la toma de decisiones relativas a las políticas agrícolas.

Nikki Kaye, Ministra de Defensa Civil de Nueva Zelanda, describió la forma en que el terremoto de Canterbury, ocurrido en el 2010, reforzó las evaluaciones del riesgo de desastres en el país, al igual que la capacidad de respuesta y preparación. La Ministra enfatizó que el 80 por ciento del personal de respuesta en casos de emergencias son voluntarios.

Finalmente, un funcionario superior de defensa civil de Río de Janeiro, Brasil, afirmó que se han establecido sistemas de alerta temprana y programas escolares de sensibilización sobre el riesgo de desastres, tanto en Río como en el resto del país.

 

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