El Caribe acepta el reto de la resiliencia

Andria Grosvenor, de la Agencia Caribeña para la Gestión de Emergencias y Desastres (CDEMA), pronuncia unas palabras durante la Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres en las Américas.

Por Richard Waddington

Cartagena, Colombia, 21 de junio de 2018.  Durante una conferencia regional, se explicó que los huracanes que azotaron el Caribe durante 2017 representan una serie de grandes retos, pero, al mismo tiempo, ofrecen nuevas oportunidades para establecer mejores sistemas de preparación y respuesta.

Ahora la región se está preparando para la temporada de huracanes de 2018 y las lecciones que surgieron de los estragos ocasionados por los huracanes Irma y Maria en 2017, los cuales alcanzaron la máxima categoría de 5, incluyen la necesidad de contar con una mayor capacidad de respuesta en caso de múltiples eventos catastróficos, rápidos y cambiantes, y de abordar diversos asuntos ambientales y de desarrollo, tales como nomas y códigos de construcción para la gestión y el uso de los suelos.

Las medidas y las respuestas para aumentar la resiliencia también deben tener en cuenta las necesidades de los grupos más vulnerables, entre estos los como niños y las personas con discapacidades.

Al respecto, la Sra. Andria Grosvenor, Gerente de Planificación y Desarrollo Empresarial de la Agencia Caribeña para la Gestión de Emergencias y Desastres (CDEMA), explicó que "esta es una oportunidad transformadora. Para lograr una verdadera resiliencia en el Caribe será necesario transformar nuestras economías, nuestros programas sociales, nuestros programas ambientales, nuestras infraestructuras críticas, nuestra gestión del riesgo y nuestras instituciones principales".

La funcionaria instó a la región del Caribe a aprovechar las diversas agendas de desarrollo que existen actualmente en el plano mundial —acerca del desarrollo sostenible y el cambio climático, al igual que el Marco de Sendai sobre la Reducción de Desastres— y a utilizarlas para lograr el establecimiento de sociedades más sostenibles. Por ejemplo, las políticas diseñadas para enfrentar las consecuencias del cambio climático podrían ayudar a fortalecer la resiliencia frente a los desastres naturales.

El aspecto relativo al financiamiento continúa siendo un asunto importante, el cual presenta vacíos entre lo que se tiene disponible y lo que se necesita para la gestión y la reducción del riesgo de desastres.

Los huracanes han sido uno de los temas más importantes que se están abordando durante la sexta Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres en las Américas, la cual se está llevando a cabo aquí en Cartagena, del 20 al 22 de junio. En 2017, aproximadamente 200 personas perdieron la vida en 12 islas del Caribe, mientras que más de un millón de personas resultaron afectadas por estos huracanes. Las pérdidas económicas superaron la cifra de $100.000 millones y las pérdidas del PIB se situaron entre el 10 y el 224 por ciento, en el caso de Dominica.

La iniciativa denominada Sistemas de Alerta Temprana y Riesgo Climático (CREWS, por sus siglas en inglés), la cual recibe el respaldo de la Organización Meteorológica Mundial (OIM), la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) y el Fondo Mundial para la Reducción y Recuperación de los Desastres (GFDRR/Banco Mundial), elaborará un informe en Cartagena sobre las lecciones aprendidas a partir de la temporada de huracanes de 2017.

Este informe identificará la forma de reforzar los sistemas de alerta temprana y de aumentar el grado de preparación en las comunidades del Caribe para la temporada de huracanes de 2018, y destacará diversos asuntos de género y la forma en que estos eventos repercutieron de forma distinta en los hombres y las mujeres.

A pesar de la devastación, aun en algunas de las islas que resultaron más afectadas, ya se han observado varios indicios de recuperación. La Sra. Evangeline Innis-Springer, Subdirectora del Departamento de Gestión de Desastres de las Islas Vírgenes, explicó que "no es un panorama de pesimismo y desolación. Los visitantes ya están regresando". Pero este será un proceso muy lento. Al respecto, la funcionaria aseveró que "el camino hacia la recuperación no supone una solución rápida".

La evaluación del riesgo es un aspecto fundamental y la preparación debe ser constante, ya que los huracanes no son la única amenaza existente. Esta región también está expuesta a otros fenómenos tales como terremotos, fuertes lluvias y aludes.

El Sr. Jeremy Collymore, investigador asociado de la Universidad de las Indias Occidentales explicó que, a pesar de que el sector privado debe desempeñar una función importante, hay investigaciones que revelan que no está muy bien preparado. Solo el 35 por ciento de las empresas privadas cuenta con algún plan documentado sobre resistencia a los desastres y aproximadamente el 25 por ciento de estos deben actualizarse o someterse a prueba.

Otro asunto que debe tratarse es la eficacia de los gobiernos. Al respecto el Sr. Deodat Maharaj, Asesor Superior del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para el Caribe, señaló que "un asunto imposible de ignorar es que no hablamos acerca de los gobiernos. Uno de los temas centrales es la gobernabilidad".

Por su parte, el Dr. Justin Ram, Director de Economía del Banco de Desarrollo del Caribe (BDC), indicó que la habilidad de la región para prepararse y enfrentar desastres naturales, al igual que para responder a estos de forma eficaz, está limitada por su debilidad económica; es decir, su bajo nivel de productividad y de crecimiento económico, al igual que sus altos niveles de endeudamiento.

Un elemento esencial para el proceso de recuperación después de los desastres naturales es lograr que la gente regrese a trabajar lo más pronto posible y, en el caso del Caribe, en una región en la que la mayoría está empleada en micro y pequeñas empresas. El hecho de contar con mejores mecanismos de seguros podría ayudar a permitir que estos negocios y empresas reinicien sus operaciones más rápidamente.

Pero esta situación también requiere de una mayor integración regional. El Dr. Ram explicó que "no se puede ser una isla resiliente, si no tenemos una región resiliente".

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