Grupo de empresas y negocios hacen un llamado a la resiliencia



Por Jonathan Fowler

CANCÚN, México, 23 de mayo de 2017 – Un grupo empresarial respaldado por las Naciones Unidas, el cual trabaja para reducir el impacto de las amenazas, reveló un nuevo plan de acción en vísperas de la celebración de la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres de 2017.

Durante una reunión preparatoria que se centró en las empresas y los negocios, celebrada con antelación a la apertura oficial de la Plataforma Global, la Alianza de la UNISDR con el Sector Privado para Sociedades Resilientes a los Desastres, conocida como ARISE por sus siglas en inglés, dio a conocer un plan que incluye un total de siete puntos.

El Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, señor Robert Glasser, quien también es copresidente de ARISE, explicó en esta ocasión que “la reducción del riesgo de desastres no es filantropía, ni tampoco se trata de responsabilidad social corporativa. Para las personas que comprenden este tema, se trata de una actividad empresarial central. La reducción del riesgo de desastres es esencial para la continuidad empresarial y para los empleados que dependen de los negocios para su seguridad y bienestar”.

El plan, conocido como Manifiesto de ARISE, busca incorporarse a los debates y conversaciones que están llevando a cabo gobiernos participantes en esta reunión de Cancún México, la cual finalizará el día viernes.

Al respecto, el señor Glasser aseveró que “el Manifiesto se basa en experiencias reales y prácticas de los miembros de ARISE sobre qué funciona y qué no funciona. Consideramos que el plan facultará a las empresas a desempeñar sus plenamente sus funciones”.

El plan inicia con un llamado a aplicar el principio de “reconstruir mejor” en la planificación, el desarrollo, la recuperación y la construcción, desde los códigos de construcción hasta las licitaciones y los contratos gubernamentales.

En segundo lugar, el documento plantea que es de vital importancia crear incentivos para que los negocios inviertan en la reducción del riesgo y la resiliencia antes de que ocurra un desastre. Esto puede significar la eliminación de barreras jurídicas y de otra índole que evitan estas inversiones, o aun peor, impulsan inversiones con un bajo grado de resiliencia.

Como tercer punto, el plan hace un llamado a la aplicación de un enfoque más integral para renovar infraestructura de vital importancia y para que las autoridades locales tengan más voz y voto en lo referente a las políticas, a fin de que el dinero y otros recursos puedan centrarse en las áreas prioritarias.

En cuarto lugar, el documento explica que las empresas deben participar antes, durante y después de un desastre. El propósito es ayudar a cerciorarse de que tanto el conocimiento especializado como los recursos del sector privado se movilicen como apoyo a una gestión eficaz del riesgo de desastres.

En el quinto punto, el documento señala que las empresas y sus contrapartes, tanto del sector público como de la sociedad civil, deben promover los beneficios de la resiliencia entre los consumidores, mientras que en el sexto punto, el plan destaca la importancia de ampliar la educación y la formación profesional. El objetivo de esto es impulsar un mayor grado de sensibilización pública —sin lo cual las políticas a favor de la resiliencia y la reducción del riesgo serán mucho menos eficaces.

Finalmente, el documento subraya la necesidad de hacer uso del potencial de la tecnología y los datos para velar por una implementación eficaz de las medidas de reducción del riesgo y la resiliencia.

El señor Glasser comentó que “si los países y las empresas aplican estas recomendaciones de forma conjunta, daremos un paso más hacia la consecución de nuestro objetivo en común de lograr una mayor resiliencia”.

Según el Informe de Evaluación Global de la UNISDR, actualmente, las pérdidas económicas anuales que ocasionan los desastres ascienden a más de $300 mil millones de dólares estadounidenses. Y estos son cálculos conservadores, ya que solamente tienen en cuenta los daños que sufre el entorno construido a causa de terremotos, tsunamis, ciclones e inundaciones de ríos.

La urbanización está contribuyendo a este riesgo, pues hay una concentración de población y de actividades económicas.

Para 2030, cuando el período que abarca el Marco de Sendai llegue a su fin, seis de cada diez personas vivirán en las ciudades. Según datos proporcionados por el Banco Mundial, las zonas urbanas ya generan el 80 por ciento del PIB mundial.  Como imanes que atraen a la población y como elementos impulsores de las actividades económicas, las ciudades son particularmente vulnerables a las amenazas meteorológicas extremas, cada vez más frecuentes, tales como tormentas, así como a los efectos del cambio climático, tales como escasez de agua, degradación ambiental y construcciones poco seguras en zonas sísmicas.

Cuando un desastre golpea a una ciudad, también puede llegar a interrumpir cadenas de suministro en el ámbito mundial. Por consiguiente, los desastres imponen una amenaza considerable a la industria y al comercio, y tienen el potencial de ocasionar trastornos e interrupciones en cascada dentro de industrias vitales ubicadas lejos de su punto de impacto.

Aproximadamente, el 60 por ciento de la infraestructura y los edificios urbanos que deberán estar listos para 2030 todavía están en su etapa de construcción. Y debido a que el 80 por ciento de las decisiones de inversión las toma el sector privado, es de vital importancia aplicar enfoques centrados en la resiliencia y fundamentados en información sobre el riesgo.

ARISE se estableció en noviembre de 2015 con el propósito de aprovechar el conocimiento práctico sobre resiliencia de las empresas y fomentar decisiones de inversión que tengan en cuenta el riesgo de desastres, a fin de ayudar al sector privado a desempeñar la función que le corresponde en la implementación del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, un acuerdo de 15 años de duración adoptado por la comunidad internacional en 2015.

La señora Estelle Parker, del Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio de Australia, un país que se sitúa al frente en cuanto a la formación de alianza público-privadas para reducir el riesgo, afirmó lo siguiente: “Tal como nos indica el Marco de Sendai, la gestión del riesgo de desastres es un asunto de todos”.

México, país sede de esta sesión de la Plataforma Global, también es un caso concreto de esto. El señor Luis Felipe Puente, coordinador nacional de Protección Civil de México, señaló que “el sector privado en México ha asumido muy seriamente su responsabilidad al respecto. Todos creemos en la importancia de contar con una nueva forma de pensar. Me alegra informar que las empresas y el gobierno están trabajando conjuntamente para lograr esto”.

El aumento de las pérdidas que ocasionan los desastres está generando un alto grado de presión en las finanzas públicas y en muchos países está actuando como un obstáculo para el desarrollo económico y social. Por consiguiente, esto representa una gran amenaza, no solo para lograr los objetivos del Marco de Sendai, sino también para nuestro esfuerzo mundial de materializar los Objetivos de Desarrollo Sostenible e implementar el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

El doctor V Thiruppugazh, Secretario Adjunto de la Autoridad Nacional para la Gestión de Desastres de India, donde tres cámaras nacionales de comercio e industrias están trabajando con las autoridades para mitigar y reducir el riesgo de desastres, señaló que “no se puede lograr la sostenibilidad sin el sector privado”.

ARISE es un grupo voluntario compuesto por más de 140 empresas y organizaciones, el cual tiene sedes en 38 naciones y ha permanecido activo en 150 países en todo el mundo.

El señor Aris Papadopoulos, miembro de la Junta Directiva de ARISE, ex jefe del Grupo de Materiales de Construcción de Titan América y fundador del Fondo de Acción para la Resiliencia expresó lo siguiente: “Debemos incluir a quienes crean el riesgo. Yo era uno de ellos.

Las personas pueden cuestionar por qué las empresas continúan avivando el riesgo.

“Es porque es legal, porque sus clientes están dispuestos a aceptarlo y porque (las empresas) pueden hacer dinero a partir de esto”, explicó el señor Papadopoulos, quien también hizo un llamado a cambiar este tipo de mentalidad.

Enlaces relacionados

Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres 2017

Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres

Estudios de caso de ARISE



 

 

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