La industria turística en las Américas y el Caribe se prepara contra el riesgo de tsunamis

Participantes de un taller sobre un turismo climáticamente inteligente, realizado durante la sexta Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres, la cual se celebró en Cartagena, Colombia.

Por Brigitte Leoni

CARTAGENA, 26 de junio de 2018 – Aunque pueden ser muy poco frecuentes en las Américas, los tsunamis sí ocurren, ya que la región es altamente propensa a los sismos. En los últimos 500 años, unos 12 terremotos de al menos 7,0 grados de magnitud se han producido en el Caribe, cerca de Puerto Rico, las Islas Vírgenes y La Española, los cuales han generado más de 75 tsunamis.

El viernes pasado, durante una sesión sobre cómo reducir el riesgo de tsunamis en el sector de turismo —la cual se realizó como parte de la sexta Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres, realizada en Cartagena, Colombia—, la Sra. Amanda Charles, de la Organización de Turismo del Caribe (OTC), planteó lo siguiente: "Ahora observamos un mayor grado de sensibilización sobre los tsunamis, ya que el sector de turismo y los gobiernos están empezando a sentirse más vulnerables a los desastres meteorológicos". La funcionaria añadió que "el sector de turismo se está dando cuenta cuánto puede perder cuando ocurre un desastre. Algunos ya están empezando a comprender que la resiliencia también puede ser una ventaja competitiva adicional".

Según la OTC, más de 30 millones de turistas visitaron el Caribe el año pasado, lo cual contribuyó con más de $37.000 millones a la economía caribeña. En ese sentido, esto representó un año sin precedentes para esa región, a pesar de la devastadora temporada de huracanes de 2017.

La Sra. Charles explicó que "ahora, naciones como Anguila y las cuatro Islas Vírgenes Británicas están listos para enfrentar un tsunami. San Cristóbal y Nieves realizan simulacros anuales y cuentan con mapas de evacuación en caso de inundaciones y tsunamis, mientras que Puerto Rico ha elaborado una tarjeta de seguridad para turistas, la cual está disponible y se distribuye en los hoteles. Estos son avances muy significativos, aun si todavía observamos cierta resistencia por parte de otros países que tienen mucho cuidado para no asustar a los turistas, a pesar de que tienen demasiados bienes ubicados en zonas vulnerables a los tsunamis".

La República Dominicana se encuentra entre las pocas islas que ya han integrado el riesgo de tsunamis a sus planes locales de prevención.

Al respecto, el Sr. Pedro Reynaldo Santana Martede, de Defensa Civil en la región de Ozama y representante de la municipalidad de Santo Domingo Este —una ciudad de casi 900.000 habitantes y que se ha comprometido con la campaña de la UNISDR "Desarrollando ciudades resilientes"—, explicó que "en 1946, enfrentamos un tsunami después de que se produjo un terremoto con una magnitud de 8,1 grados en la costa noreste, el cual cobró la vida de más de 1.600 personas y por eso aprendimos la lección.  El problema realmente es a nivel comunitario y es donde estamos centrando nuestras labores principales, para que las poblaciones costeras sepan qué hacer si observan los primeros indicios de un tsunami".

Con más de 4.300 kilómetros de superficie frente al Pacífico, Chile se encuentra altamente expuesto a la amenaza de un tsunami. Solo durante los últimos 10 años, el país ha enfrentado al menos 4 eventos de este tipo. En 2010, el sismo de 8,8 grados de magnitud que se produjo en la región central de Chile cobró la vida de más de 500 personas y generó pérdidas por un monto de más de $30.000 millones. La mayoría de los daños fueron ocasionados a su infraestructura.

La Sra. Bernardita Paul, quien actualmente trabaja en el área de reconstrucción y gestión del riesgo de desastres en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo y se desempeña como concejala de Puente Alto, aseveró lo siguiente: "Hemos mejorado considerablemente nuestras tareas de monitoreo y alerta a nivel nacional, y hemos invertido masivamente en medidas preventivas, tanto estructurales como no estructurales, para reducir las pérdidas económicas. El sector de turismo está muy consciente del costo-beneficio que supone invertir en medidas para la reducción del riesgo de desastres y en evaluaciones del riesgo antes de construir nueva infraestructura, y tengo la confianza de que estamos logrando avances".

La reducción del impacto que generan los desastres y el logro de la Meta C del Marco de Sendai —el plan mundial establecido para reducir las pérdidas que ocasionan los desastres para 2030— fueron dos de los temas centrales abordados durante la Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres, la cual se realizó la semana pasada en Colombia. Estos dos temas también se encuentran entre los compromisos principales que adquirió la región de las Américas en la declaración final de Cartagena.

En este contexto, la "Reducción de las pérdidas económicas" también será el tema del Día Mundial de Concientización sobre Tsunamis, que se celebra el 5 de noviembre de todos los años.

La región es la segunda más propensa a desastres en todo el mundo (después de Asia y el Pacífico) y se calcula que en 2017 las pérdidas ascendieron a unos $300.000 millones, lo que incluye los daños que ocasionaron los terremotos ocurridos en México.

 

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