La reducción del riesgo de desastres es fundamental para los esfuerzos de recuperación en Haití


El pueblo de Les Cayes después de haber sido azotado por el Huracán Matthew (crédito fotográfico: MINUSTAH)

Por Denis McClean

GINEBRA, 3 de marzo de 2017. La región de las Américas se reunirá la próxima semana para debatir cuál será el mejor rumbo a seguir para reducir las pérdidas que ocasionan los desastres, mientras que mediante una nueva evaluación de necesidades después de un desastre (ENDD o bien PNDA, por sus siglas en inglés) quedó demostrado el gran impacto que generó el Huracán Mathew en octubre del año pasado. La evaluación también confirma el puesto que ocupa Haití como el país más propenso a desastres en las Américas. La exposición, la gobernabilidad inadecuada del riesgo, la pobreza, la inseguridad alimentaria, la degradación ambiental, la calidad deficiente de la infraestructura y una urbanización no planificada se citan como algunos de los factores de riesgo que dieron origen a este desastre y sus secuelas.

Las lecciones aprendidas se incluirán en el desarrollo del Plan Regional para aplicar el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, el cual surgirá a partir de la quinta sesión de la Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres en las Américas, a celebrarse la próxima semana. El Marco de Sendai es el plan mundial que hace dos años adoptaron  los Estados miembros de las Naciones Unidas con el propósito de reducir considerablemente las pérdidas que ocasionan los desastres para 2030, de conformidad los términos generales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Haití apenas se estaba recuperando de los efectos del terremoto que cobró la vida de 220 000 personas en enero de 2011 y de una sequía de dos años que afectó a un millón de habitantes, cuando el país fue azotado por un huracán de categoría 4, el cual generó vientos con una velocidad de 230 km/h y 600 mm de lluvia en menos de 24 horas, al igual que una serie de olas gigantescas durante las primeras horas del 4 de octubre de 2016.

La cantidad oficial de víctimas por el peor ciclón experimentado en el país en los últimos 12 años es de 546 muertos, 128 desaparecidos y 439 personas lesionadas o heridas. Sin embargo, las consecuencias a largo plazo se observan en el alarmante análisis económico que proyecta que las pérdidas económicas ascendieron a $2.800 millones de dólares estadounidenses, o el 32 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país. Se calcula que el terremoto de 2011 le costó a Haití el 120 por ciento de su PIB.

Actualmente, Haití se encuentra buscando $2.720 millones de dólares estadounidenses para su plan de recuperación de tres años, el cual está orientado por la necesidad de reconstruir mejor y se centra en la reducción del riesgo de desastres en el futuro. Asimismo, en la medida de lo posible, el plan busca reducir el grado de vulnerabilidad y de exposición existente.  

Según lo expresó el Sr. Aviol Fleurant, Ministro de Planificación y Cooperación Externa, el Huracán Matthew propinó un “golpe con un mazo muy pesado” a la economía del país, lo cual también permitió observar el papel que juega la pobreza en la generación del riesgo de desastres.

En 2012, se calculó que el 58,6 por ciento de los 10,7 millones de habitantes del país vive con menos de $2,4 dólares al día, mientras que el 24 por ciento vive bajo condiciones de extrema pobreza (con menos de $1,23 dólares al día). Se calcula que entre 1975 y 2012, Haití ha perdido, en promedio, un 2 por ciento de su PIB anual debido a desastres meteorológicos.

La evaluación de necesidades después de un desastre que publicó el gobierno fue elaborada por más de 150 personas, tanto nacionales como internacionales, con el respaldo de las Naciones Unidas, la Unión Europea, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.  El documento describe detalladamente la devastación generada en las viviendas, en infraestructura crítica y en sectores fundamentales, tales como la agricultura, la salud y la educación.

Se calcula que hasta un total de 400 000 niños pasarán muchas dificultades para continuar asistiendo a la escuela. Asimismo, se informó que el 80 por ciento de las 3 952 escuelas que existen en el sur y el noreste del país resultó dañado.  

El informe destaca la forma en que el 48 por ciento de la población ahora vive en pueblos y ciudades bajo condiciones descritas como “anárquicas”, junto con aquellas personas que emigran del campo y que terminan viviendo en zonas marginadas con un alto grado de exposición al riesgo de desastres —especialmente el riesgo sísmico— y bajo condiciones en las que la violencia de género es un grave problema social, y las mujeres resultan afectadas desproporcionadamente por los desastres.

El plan de recuperación expuesto en el informe —el cual se desarrolló de acuerdo al Marco de Sendai— hace énfasis en la necesidad de reducir los niveles existentes del riesgo y de evitar la creación de nuevos riesgos, mientras al mismo tiempo se busca revitalizar la economía, apoyar al agricultura, reducir la inseguridad alimentaria, restaurar el medio ambiente y restablecer servicios esenciales, tales como agua, sanidad y electricidad, mientras también se apoyan los esfuerzos para mejorar la salud y la educación, y para aumentar la cantidad de viviendas.

 

Enlaces relacionados

Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030

Quinta sesión de la Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres en las Américas

Évaluation des besoins post-catastrophe pour le cyclone Mathieu

 

 

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