LAS NACIONES UNIDAS LANZA UNA IMPORTANTE INICIATIVA PARA RECOPILAR DATOS SOBRE LAS PÉRDIDAS MUNDIALES

Por: UNISDR

Este mes marca el inicio de una importante iniciativa de todos los Estados miembros de las Naciones Unidas para recopilar sistemáticamente datos sobre las pérdidas que experimentan de forma cotidiana debido a una amenaza natural o antropogénica, al igual que con relación a las amenazas y los riesgos ambientales, tecnológicos y biológicos.

Si bien por lo general contamos con cálculos confiables sobre mortalidad y el número de personas que resultan afectadas, a la fecha, muy pocos gobiernos han tenido los medios o han mostrado la voluntad necesaria para recopilar de forma sistemática datos exhaustivos sobre las pérdidas económicas y los daños que generan los desastres en las infraestructuras vitales, las viviendas, la producción agrícola, los medios de vida y los bienes culturales y ambientales.

Con la adopción del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, un plan mundial para reducir las pérdidas que ocasionan los desastres, el cual fue adoptado el 18 de marzo de 2015 durante la Tercera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres en Sendai, Japón (una ciudad previamente devastada por tsunamis) los Estados miembros de la ONU acordaron a tomar mayores medidas para la resiliencia.

El Marco de Sendai amplió el área tradicional de la reducción del riesgo de desastres para abarcar más que inundaciones, tormentas, sequías, terremotos y otras amenazas naturales, e incluir riesgos tales como epidemias y accidentes industriales.

La situación sanitaria de las personas que viven en países de ingresos bajos y medios genera un gran impacto en su resiliencia para hacer frente a los desastres y actualmente esta es una de las principales preocupaciones de las agencias nacionales para la gestión de desastres en 49 países en los que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha respondido a emergencias sanitarias durante los últimos seis meses. Al menos la mitad del mundo aún no tiene acceso a servicios esenciales de salud y la mayoría de estas personas vive en circunstancias vulnerables y en lugares propensos a los desastres.

Para poder comprender verdaderamente el riesgo de desastres, es importante profundizar más allá de los datos disponibles sobre los desastres principales que han recopilado las aseguradoras y las agencias gubernamentales, al igual que medir los efectos de los desastres a pequeña y gran escala, frecuentes y poco frecuentes, repentinos y de aparición lenta, especialmente debido a la influencia que ejerce el cambio climático y el crecimiento demográfico en zonas expuestas a las amenazas.

Desde que se celebró el Decenio Internacional para la Reducción de Desastres Naturales (1990-1999), se ha logrado un creciente grado de sensibilización sobre el hecho de que los desastres no son un castigo divino ni tampoco son inevitables.

Solo este año, se ha logrado evitar una hambruna en diferentes partes de África afectadas por sequías, gracias a las labores de monitoreo y a los sistemas eficaces de alerta temprana. En años recientes, han fallecido menos personas por ciclones en el Golfo de Bengala debido a alertas tempranas eficaces y a evacuaciones realizadas de forma oportuna. El número de víctimas mortales en zonas sísmicas activas ha logrado reducirse en aquellos lugares en los que se han aplicado estrictos códigos de construcción.

El Marco de Sendai representa una declaración audaz sobre el hecho de que debemos pasar de gestionar los desastres a gestionar el riesgo de desastres. Para lograrlo, debemos establecer sistemas que permitan que todos los países midan sus pérdidas de forma sistemática, lo cual orientará las políticas y las acciones diseñadas para reducir estas pérdidas.

Durante varios años, UNISDR y sus contrapartes han venido trabajando con más de 90 gobiernos para establecer bases de datos sobre pérdidas en el ámbito nacional. En este mes se verán los frutos de estas labores, a medida que los países comiencen a utilizar la herramienta en línea denominada Monitor del Marco de Sendai, con el propósito de notificar las pérdidas ocasionadas por los desastres en 2017, lo cual incluye aspectos tales como mortalidad, número de personas afectadas, pérdidas económicas y daños a infraestructuras vitales.

De todo esto surgirá un panorama más claro sobre los retos estratégicos que enfrentan muchos países en el ámbito local para abordar el riesgo tanto de eventos extremos como recurrentes a pequeña escala, los cuales obstaculizarán su habilidad de salir de la pobreza.

Las estadísticas de 2017 representarán un punto de referencia mediante el cual podremos juzgar el éxito o el fracaso de varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible cuando venza su plazo de aplicación en 2030.

Una comprensión más integral sobre dónde y cuándo ocurren estas pérdidas ocasionadas por los desastres permitirá que los gobiernos locales y nacionales cuenten con el conocimiento necesario para cumplir con otra meta del Marco de Sendai, la cual se refiere al aumento considerable de estrategias para la reducción del riesgo de desastres en el ámbito tanto nacional como local para 2020.

No se puede gestionar el riesgo de desastres si no se miden las pérdidas.

El Monitor del Marco de Sendai se lanzó el 1° de marzo y todos los datos recopilados al 31 de marzo se incorporarán en el primer informe de avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el cual se presentará durante el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible, a celebrarse en el próximo mes de julio.

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